A parte de jugar a la brisca muy bien, este abuelo japones tiene una habilidad muy especial con las cartas. Cuidado, si le ganas una partida, puede ser peligroso.
Despues de tocar el piano, a esta niña japonesa le acerca un ramo de flores un “pretendiente”. La niña, despues de tocar por 2ª vez, no recoge el ramo y el chaval se lo toma algo mal.
Y es que el amor es muy bonito, pero si no eres correspondido…